Muchos de los problemas que enfrentamos como adultos comienzan en la niñez y la adolescencia. Por ejemplo, un niño puede ser sorprendido examinando los genitales y avergonzado. Luego de eso, concluyó que era imposible estudiar su cuerpo y sus capacidades, y por ello podían ser regañados o, en el peor de los casos, mutilados. El resultado es un pinzamiento pélvico. Una mala primera experiencia sexual o vivir con una pareja que se burla de tu cuerpo y preferencias de cama también pone en riesgo tu zona pélvica. Esta zona debe ser tratada con especial atención, ya que es ella la responsable del orgasmo, así como de la capacidad de disfrutar de la vida y conseguir lo que deseas.
Además de la falta de orgasmo, la pinza en la pelvis tiene una serie de manifestaciones desagradables:
- períodos dolorosos;
- enfermedades ginecológicas;
- síndrome de "piernas de algodón";
- incapacidad para relajarse y confiar en los demás;
- el centro de gravedad se desplaza y la pelvis retrocede mucho o, por el contrario, se pliega de forma antinatural;
- pérdida de energía y falta de motivación.
Además, algunos a menudo tropiezan de la nada. No hay nada de sorprendente en esto: la zona pélvica es la más extensa del cuerpo, comienza en la región del ilion y termina en los pies, y si hay una abrazadera en esta parte, entonces no podemos pararnos con firmeza y confianza. el suelo, no sentimos apoyo.
Cualquier abrazadera física se puede resolver y, por lo tanto, cambiar radicalmente la calidad de vida: la pelvis comenzará a moverse libremente, sentirás apoyo y cada movimiento te traerá placer.
Existen dos prácticas de terapia corporal para aliviar la tensión en toda una zona del cuerpo. El primero te permitirá relajar la pelvis y, si se realiza con regularidad, ayudará a deshacerte de la pinza, el segundo está dirigido a desarrollar la sexualidad y trabajar el orgasmo.
Práctica de extracción de abrazaderas
Debe acostarse en el piso (sobre una alfombra o alfombra), poner los pies y doblar las rodillas. Luego elevamos la pelvis, creando tensión muscular y comenzamos a golpear suavemente la pelvis en el suelo, bajando y subiendo dinámicamente los glúteos. La pelvis comienza a saltar: seguimos aumentando la amplitud y conectando la respiración fuerte con el sonido. Nuestro objetivo es sentir la vibración y enviarla a la zona pélvica. Realizamos el ejercicio durante 5 minutos.
Práctica del reflejo del orgasmo
El ejercicio consta de 5 etapas de 15 minutos. Es importante sentirse cómodo al hacerlo: puedes ponerte una manta debajo de la espalda, quitarte los zapatos, poner música relajante. En las primeras cuatro etapas, debe respirar a través del estómago, prestando atención a cada inhalación y exhalación y concentrándose en usted y su cuerpo.
1 etapa
Posición inicial: acostado boca arriba, los pies estirados hacia la pelvis, las piernas dobladas por las rodillas. Ponemos los puños debajo de los pies y elevamos la pelvis hacia arriba de manera que el pubis sea el punto más alto del cuerpo. Es importante no bajar la pelvis al suelo y seguir empujándola hacia arriba. Pronto habrá vibración en las piernas debido a la fuerte tensión (como debe ser). Es muy importante aguantar y no bajar la pelvis durante 15 minutos.
2 etapas
Quitamos los puños de debajo de los talones y extendemos los brazos hacia los lados, sin dejar de mantener la pelvis elevada. ¡Déjate brillar de verdad! Ahora todo es posible: gritar, llorar, maldecir, golpear el suelo con las manos, cantar canciones. En el proceso, los flujos de energía se moverán activamente por todo el cuerpo. Por lo general, en este punto, las vibraciones aumentan muchas veces, pero el cuerpo puede estar tan bloqueado que casi no habrá temblores.
3 etapas
Comenzamos a mover la pelvis hacia arriba y hacia abajo, como empujando y tirando alternativamente hacia el suelo. Debe balancear la pelvis lo más rápido posible, pero con cuidado, no golpee el coxis contra el piso. Una vez más, es importante permitirse ser uno mismo y entregarse por completo a la danza de las caderas y la pelvis.
4 etapas
Bajamos la pelvis al suelo y comenzamos a extender y reducir las rodillas con una pequeña amplitud. En esta etapa, dirigimos la atención al perineo y controlamos las reacciones del cuerpo: puede haber una sacudida notable o ninguna reacción. Lo mejor es empezar el ejercicio sin expectativas.
5 etapa
La etapa final está dedicada a la relajación: estiramos las piernas y descansamos, observando nuestro cuerpo, sentimientos y sensaciones. Puedes ver cómo los flujos de energía circulan por todo el cuerpo.
Puedes obtener mucho placer con esta práctica, pero la mejor parte es que abre el camino a otro placer: el orgasmo. Este ejercicio se debe realizar al menos una vez por semana para aliviar la tensión acumulada y facilitar la vivencia de las emociones.